CICATRICES. ¿Por qué tratarlas?

por | Abr 26, 2024 | Sin categoría | 0 Comentarios

Suelen ser las grandes olvidadas tras una operación, una fractura traumática… a veces nos preocupan por su aspecto, sin embargo, las cicatrices pueden conllevar muchos más problemas de los que nos pensamos.

Cuidarlas y tratarlas es determinante para una correcta recuperación. No por estética, sino por salud.

¿Qué es una cicatriz?

La respuesta es más compleja que una “simple” marca. Una cicatriz es una nueva unión de tejidos próximos que habían sido separados.

Se podría definir como la señal que queda en la piel y otros tejidos, después de un proceso de reparación, tras:  una herida, un desgarro (por ej. los que ocurren en el parto), una quemadura, una cirugía, etc.

Pueden tener diferentes profundidades y afectar tanto a la estructura (forma) como a la función del tejido, a nivel local (zona reparada) pero también a distancia por relaciones fasciales.

¿Qué es eso de las relaciones fasciales? ¿Has oído hablar de la fascia? Déjame que te explique un poco más:

En el cuerpo tenemos cuatro tipos de tejidos básicos: tejido epitelial, tejido muscular, tejido nervioso y tejido conectivo. Este último es el encargado de unir, proteger, nutrir, conectar y sostener otros tejidos como el sanguíneo, el tejido óseo o el linfático.

La fascia es una de las formas, y el elemento principal del tejido conectivo (prometemos hablar largo y tendido de ella en otras entradas porque es importantísima y muy interesante).

Una de las funciones de la fascia es producir colágeno para la curación de heridas por lo que es esencial en la formación de la cicatriz.

La fascia se extiende de forma continua por todo el cuerpo, por lo que, si generas una tracción en un punto, eso va a provocar una alteración en otras zonas a distancia porque esa tracción se distribuye. Un ejemplo muy sencillo: Si le haces un nudo a una camiseta en la parte delantera, ese nudo genera tensión llegando incluso a la parte trasera; eso es lo que hace una cicatriz dentro del tejido. No solo puede ocasionar un problema donde está la cicatriz/nudo sino que puede provocarlo también en otras zonas más distantes.

En resumen, la cicatriz no es solo la parte externa, la que se,  siempre la comparo con un iceberg, vemos solo la superficie, pero debajo hay mucho más.

Por eso, lo importante de cualquier cicatriz no es que esté “bonita”, estética o con un color parecido al de nuestra piel, lo realmente importante es que no esté adherida, que no se engrose, tire, pique, duela y, sobre todo, que no haya creado una alteración.  

¿Qué son las adherencias?

Podríamos decir que son posibles secuelas que aparecen durante el proceso de cicatrización.

Están formadas por bandas de colágeno no ordenado que provocan que los tejidos se peguen entre si perdiendo movilidad, forma y funcionalidad.

Las adherencias pueden desarrollarse en cualquier parte del cuerpo, no solo en la piel si no también en tejidos más profundos, originando múltiples alteraciones en el cuerpo (músculos, vísceras, articulaciones…) generando tensión, dolor, hipo-movilidad, bloqueos…

Las consecuencias que pueden provocar estas cicatrices dependerán de varios factores, por ejemplo, del tipo (quirúrgica o traumática), de su localización, del tamaño, de la profundidad, de la hidratación y vascularización de la zona y también de la propia capacidad de cicatrización de cada persona que varía a su vez en función de su genética, edad, raza, sexo…

¿Por qué es importante tratar las cicatrices?

Como ya hemos señalado, las cicatrices son restricciones en el tejido y si no se trabajan pueden generar un bloqueo en todo el tejido conectivo.

Todas las cicatrices –también y especialmente las internas- deberían tratarse siempre de forma preventiva y, especialmente, si están dando problemas (queloides, hipertróficas…)

Los principales motivos por los cuales hay que tratar las cicatrices son:

1 * El tejido puede entrar en disfunción (pérdida de funcionalidad): las cicatrices pueden generar una alteración en la comunicación entre las células dentro del propio tejido, si estas células no se comunican bien no realizarán su función correctamente.

Para entenderlo mejor, por ejemplo, en el caso de un músculo podría perder la capacidad de contracción o de estiramiento y ser más dado a lesionarse (a sufrir contracturas o incluso a romperse) o en el caso de una operación en la rodilla que haya generado una gran cicatriz interna, esa cicatriz puede bloquear también la función del sistema nervioso, del sistema circulatorio, y/o del sistema linfático, afectando no solo la rodilla sino a toda la pierna, porque supondría un punto de bloqueo en todos esos sistemas.

2* Las cicatrices pueden provocar dolor y una mala función de los órganos donde estén: Por ejemplo, en una operación de cáncer de colon, la cicatriz quirúrgica en el órgano, puede alterar la función de éste.

3* Es muy importante vigilar y tratar las cicatrices en la zona abdominal: apendicitis, cesáreas, abdominoplastias, las incisiones supra e infraumbilicales, las de la línea media …

En el caso de la cesárea, son muchas las capas de tejidos que se ven separadas y posteriormente unidas: se corta piel, grasa, tejido conectivo, se separan músculos (capas de musculatura abdominal) y peritoneo (la parte de la fascia que cubre la cavidad abdominal) hasta llegar al útero.

Este tipo de grandes cicatrices puede provocar problemas digestivos, de tránsito intestinal, y por supuesto, en la función y movilidad de los órganos si no se trabaja. Así como generar problemas a nivel lumbar (por la tensión trasmitida a través de la fascia como hemos hablado antes).

En nuestra clínica Rehabitalia en Pozuelo, vemos a diario muchos casos de dolor crónico que viene por cicatrices antiguas no tratadas. Como ya hemos visto, estas cicatrices pueden generar problemas a nivel mecánico, a nivel circulatorio, visceral y de señal nerviosa (pérdida de sensibilidad porque la cicatriz bloquea los impulsos nerviosos) in situ o a distancia.

Por último, me gustaría mencionar, que detrás de algunas cicatrices también puede haber una emoción atrapada, sobre todo si es una cicatriz traumática que nos recuerda lo que vivimos (por ejemplo, una cicatriz de una mastectomía), por eso es importante observar las cicatrices, tocarlas, para desensibilizarlas y que no se adhieran, aceptarlas, “hacerse su amig@” reconocerlas y asumirlas como parte de un@ mism@.

¿Te ha gustado este post? ¿Sabías la importancia de tratar una cicatriz? Déjanos tus preguntas o comentarios

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